La Guardia Civil vigila con drones la zona del accidente de tren de Urda y la reconstruye en 3D

La Guardia Civil vigila con drones la zona del accidente de tren de Urda y la reconstruye en 3D

Urda (Toledo) – La Guardia Civil mantiene desplegada su unidad de drones sobre la zona del accidente ferroviario de Urda, el peor siniestro ferroviario de España en más de una década. Las aeronaves no tripuladas cumplen una doble función: vigilar el perímetro para impedir el acceso de personas no autorizadas y documentar, día a día, el estado del lugar para elaborar una reconstrucción en 3D que servirá a la investigación.

El choque se produjo el miércoles 28 de octubre, a las 08:54 horas, cuando un tren de alta velocidad AVE de Renfe, con 378 pasajeros a bordo, alcanzó a un convoy de Iryo que transportaba a 147 viajeros. Ambos habían salido de Madrid con destino a Sevilla. La zona cero se sitúa en el término municipal de Los Yébenes, junto a Urda. Según la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) y la Junta de Castilla-La Mancha, el balance provisional es de 69 fallecidos y más de un centenar de personas atendidas en los hospitales de la región. Entre las víctimas se encuentra la exministra Fátima Báñez, despedida ayer en un funeral en Huelva.

Un ojo en el cielo para proteger la zona del siniestro

Tal como recoge un vídeo difundido por El Periódico, los agentes del Servicio Aéreo de la Guardia Civil sobrevuelan el área con sus drones para controlar quién se acerca a los restos de los trenes y a las vías. La vigilancia aérea permite cubrir de forma continua un terreno amplio y abierto, difícil de controlar solo con patrullas a pie, y alertar a los equipos en tierra en cuanto se detecta un movimiento sospechoso.

Esa vigilancia ya ha dado resultados. El jueves 29 de octubre, la unidad de drones detectó la entrada en el espacio aéreo del accidente de un dron particular que intentaba grabar imágenes del lugar. Los agentes localizaron a su piloto en el término de Los Yébenes y procedieron a identificarlo. La jueza que instruye el caso, cuyo sumario se ha declarado secreto, ha prohibido expresamente tomar imágenes de la zona, y la Guardia Civil ha recordado que cualquier vuelo no autorizado en el área está prohibido.

Más allá de la orden judicial, la presencia de drones ajenos en el entorno de una emergencia supone un riesgo real: puede interferir con los helicópteros y las aeronaves de los servicios de emergencia, comprometer la custodia de las pruebas y vulnerar la intimidad de las víctimas y de sus familias.

Reconstrucción en 3D para la investigación

La segunda misión de los drones es documental. Desde el día del accidente, la unidad toma fotografías periódicas de la zona para registrar cómo evoluciona la situación a medida que avanzan los trabajos de rescate, identificación y retirada de material. Con esas imágenes, la Guardia Civil está elaborando una recreación tridimensional del escenario que se incorporará al atestado policial.

Esta técnica, conocida como fotogrametría, permite obtener un modelo digital preciso de la posición de los vagones, las vías y los elementos dispersos tras el impacto. Los investigadores pueden volver a ese modelo en cualquier momento, tomar medidas y analizar el siniestro incluso cuando el terreno ya ha sido despejado, algo especialmente valioso en un caso en el que habrá que determinar cómo dos trenes acabaron circulando por el mismo tramo. Las primeras hipótesis apuntan a un posible fallo en el centro de control, extremo que deberán confirmar la CIAF y la investigación judicial.

Parte de un dispositivo más amplio

Los drones forman parte del despliegue organizado por el Ministerio del Interior en Urda y Los Yébenes, que incluye helicópteros, unidades caninas y un Puesto de Mando Avanzado. Su uso refleja una tendencia cada vez más consolidada en las fuerzas de seguridad y los servicios de emergencia: la aeronave no tripulada ya no es un elemento experimental, sino una herramienta habitual para vigilar, buscar personas y documentar escenarios complejos con rapidez y a bajo coste.

Mientras la investigación sigue su curso, la tragedia ha reabierto el debate sobre la seguridad del sistema ferroviario español. Como se plantea en el análisis «Otra vez el luto, otra vez el silencio: España viaja a ciegas», las víctimas y sus familias merecen respuestas claras sobre lo que falló. Esas respuestas dependerán, en buena parte, de pruebas como las que hoy recogen los drones de la Guardia Civil sobre las vías de Toledo.

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